El domingo muy temprano salimos Auxiliadora,
Samuel, maría Carmen. Carmen, Joaquín y yo hacia la casa de Auxiliadora.
La
casa está en el departamento de Lempira, al oeste y muy al sur de Tegus, muy
cerca de la frontera con el salvador. Agarramos un colectivo hasta la estación
de autobuses, a las 6 un bus hasta Esperanza en el departamento de
Intibuca (creo que se dice así), y esto fueron creo que más de cinco horas. En
Esperanza esperamos la salida de un busito, que por carreteras de tierra y
durante más de dos horas nos dejo en un campo precioso.
El viaje en el busito merece describirse, pero en
otro momento, porque llevo dos días intentando acabar esto para enviarlo.
El paisaje es muy bonito, al menos ahora en
invierno que esta todo el suelo verde; y eso a pesar de la sequía tan grande
que están teniendo este año.
El busito nos dejo en mitad de un campo
abierto y verde y precioso y allí nos esperaban el padre de Auxi
(Filiberto) y su hermano Moisés, que son los varones.
Más de veinte
minutos andando por el camino de tierra con el equipaje y con calor y entonces,
en una zona boscosa Auxi, que iba delante, se metió por una pequeña vereda a la
derecha que casi no se veía
Allí había bosque espeso, árboles muy altos y como
jungla para nosotros que tan poco acostumbrados estamos a la
espesura.
Tan encantados con el paseo, que nos recordaba una excursión
por la Sierra, seguimos por la vereda y después de un rato llegamos a una
casita, que yo creí que era la suya, pero que no, y seguimos, una cuestecilla más
en la vereda y apareció su madre, ya al lado de la casa.
Una pequeña casa
de adobe que el padre de Auxi hizo hace 20 años.
No me podía creer que yo
estuviera allí en mitad de un bosque espeso como una selva, pero estaba y
muy cerca además del Cerro del Indio Lempira.
Y allí nos recibieron y nos
dieron de lo mejor que tenían.
Luego por las veredas que subían y bajaban por
el bosque, fuimos a casa sus tíos y allí el padre de Auxi se subió a un árbol
con sus 57 años y nos bajó unos cocos para que probáramos la leche de coco.
Volvimos
y cenamos lo que había preparado Dolores que era lo mejor, a la luz de una vela
y charlamos hasta la hora de dormir.
Todavía de noche nos levantamos rápidamente, desayunamos
y nos fuimos a coger el busito. Media hora de camino, porque era subiendo
Y así
Auxi dejo allí a sus padres a los que no veía desde hacía seis meses.
Los paisajes son preciosos, a ratos
como Austria, muy verdes porque estamos en invierno. Los bosques muy
espesos con pinos magníficos y con mangos, encinas, plátanos, cocoteros, multitud
de plantas. En las casas tienen gallinas con sus pollitos que se recogen solas
de noche para protegerse del chacal, hay gatos, perros, patos y muchas flores
alrededor de la casa.
O sea una experiencia estupenda.
Los padres de
Auxi estupendos, muy amables y cariñosos con nosotros.
Cuando ya salíamos por
la mañana, nos despedimos de Dolores y de los hermanos Ascensión y Moisés que
estaban allí; y estuvimos rezando juntos antes de salir, y es maravilloso
encontrar tantos y tan cristianos en todo el mundo,
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