El mismo busito nos llevó a Esperanza
donde esperamos otro busito que nos llevó a Marcala y ahí nos recogieron,
fuimos a comprar y luego al populorum.
Qué bonita y amplia es la casa de Marcala y
el jardín y el huerto. Tienen de todo, cerdos, pollos,
gallinas... tomates, pimientos, yuka, frijoles, coliflor, coles... Y muchísimas
plantas. Un sitio para quedarse. Hay 17 populorum que estudian, atienden la
casa, rezan, trabajan en el huerto, recogen y venden los huevos, se ayudan unos
a otros en el estudio,... etc.; o sea, unos populorum.
Por la tarde fuimos en un carro a la comunidad de
Santa Elena, pues había que recoger unos chicos del "maestro en casa"
para llevarlos a Márcala y darles un repaso, que se examinan en septiembre
de selectividad.
Conducía Joaquín por carreteras de tierra eternas,
subidas y bajadas, saltos por el piso, sin indicaciones. Afortunadamente había
casitas en cada cruce y se podía preguntar. La población está muy dispersa.
Llegamos y esperamos, lo que es habitual, porque solo había 3 chicos y dijeron
que serian 14. Al cabo de un rato llegaron otros dos y ya decidimos salir con
los tres en la paila.
Y entonces se puso a llover con rayos y truenos.
La tormenta estaba allí mismo en el monte y el rayo era a la vez que el trueno.
Los chicos no llevaban nada para el agua y paramos para que Auxi
lo buscara.
Mientras encontraba una lona en una de aquellas casas, aparecieron
otros dos chicos (cipotes les llaman aquí); y luego más adelante, cuando nos
paramos a preguntar en un cruce, otros dos o tres. Todos ellos iban en la paila
tapados con el plástico y el agua caía hasta dentro del coche.
Esta vez al
preguntar nos mandaron por otro camino, más corto pero más empinado. Iba
despacio pero el carro patino más de dos veces en las bajadas. Y había
tramos de empedrado solo para dos ruedas y mucha pendiente.
Pero después de
hora y media llegamos a Marcala de nuevo. Y a los niños de estas comunidades
les sorprendió y agrado mucho la casa, aunque no había luz en su
dormitorio, para ellos era como un hotel de lujo.
Estuvimos con ellos repasando un poco la tabla de
multiplicar y algunas ecuaciones elementales. Los pobres, su preparación es
tremendamente deficiente. Después cenamos, y Joaquín y yo fuimos a tomarnos una
cerveza a la habitación (ja!).
Por la mañana nos levantamos tarde,
desayunamos, les ayudamos a cuidar tomates, hablamos un rato con ellos y nos
llevaron al busito, que recogimos en la misma carretera parándolo en medio. Y
el busito nos trajo a Tegus donde nos esperaba Olaya que nos trajo a la
Monterrey.
Esta es la historia de este viaje estupendo.
Fuera de Tegus las cosas son diferentes, no hay
tanta inseguridad. Las gentes son amables, atentas y, si lo procuras, alegres.
Es verdad que venís toda la comunidad con
nosotros, pero algunas veces pienso que quizá lo viviríais mejor si estuvierais
aquí directamente. No puedo imaginar todo lo que podríamos hacer aquí todos
juntos.
Un fuerte abrazo y seguid rezando.
Algunos datos para interesados:
Se come maíz y frijoles siempre incluso en el
desayuno.
1 libra de maíz cuesta unas 5 lempiras. Traducido
1 kg de maíz unos 0.3€
1 libra de frijolitos negros (los más baratos)
unas 10 lempiras, aunque por la sequia han subido a 24. Aproximadamente 1kg de
frijoles 1.7€, al nuevo precio.
Esto da idea de lo que pueden gastar y también de
que 500 lempiras, que son unos 20€, sea tanto dineral para ellos que siempre
nos dicen que no llevemos un billete tan grande
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