jueves, 7 de agosto de 2014

Casa de Samuel. La escuelita

Felizmente llegamos a una escuelita en el monte donde dejamos unas sillas y cajas con comida y libros.
La escuelita era una casa más pero con una habitación mas grande.

Las casas las hacen ellos mismos con paredes gruesas de adobe.
Después ponen un entramado de troncos o maderos y sobre ellos las tejas que son grandes y gruesas.
A la casa le queda luz entre las paredes y las tejas, que es la luz que tienen, porque no suelen hacer ventanas y les gusta estar medio a oscuras.
Además por ahí se ventila la casa pues tienen que luchar más contra el calor que contra el frio.
Tienen casi siempre o siempre un porche que ocupa un lateral entero de la casa o una esquina o alrededor de la puerta.
El porche lo hacen como continuación del tejado, así que luego queda bajito.
Y la casa está sobre una plataforma de cemento o barro que la deja un poco más alta.

Los alrededores los tienen cuidados con tierra apisonada y libre de insectos con muchas gallinas. Ponen flores alrededor y frutales.
Los limoneros son muy corrientes aunque los limones son muy pequeños y no llegan nunca a amarillos. También hay naranjos y frutales de aquí como mangos, plátanos, etc. Los frijoles y el maíz están plantados lejos de la casa, en manchas en el bosque.

Y si tienen vacas, tienen corrales con palos y alambres de espino cerca de la casa, donde duermen. El resto del día pacen por el monte.
Cuidan mucho de los montes y están perfectamente integrados en el bosque.

Si estás solo en el camino, te parecerá que eres la única persona en el mundo, pero por veredas escondidas puedes llegar a las casas.

Ellos se sienten acompañados y caminan por allí como por su pueblo. Están tan acostumbrados al silencio que hablan muy bajito, que casi no se les oye.

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