jueves, 7 de agosto de 2014

Casa de Samuel. Encuentro con su familia

Dejamos el coche en el camino y por una veredilla llegamos a casa de Samuel.
Nos esperaban su madre (Olga) y su cuñada y varios sobrinos. Muy amables, acogedores y cariñosos. Los niños tímidos y con pena (que aquí le llaman a la vergüenza), pero luego intimamos con ellos.

Suelen tener una cocina de leña, sin chimenea y fuera de la casa un horno. Este horno era especialmente bonito y a Joaquín le llamo la atención por la suavidad de sus líneas.
Preguntamos y lo había hecho la madre de Samuel y al preguntarle cuanto había tardado, nos dijo que bueno, que lo hizo a ratos, que no tenía prisa... Dos días.
También la casa la hicieron su marido y ella, y también borda y amasa pan de trigo y cuida las dos vacas y el ternero que tienen, y los frijoles,... Total que tiene 54 años, pero una agilidad envidiable. Naturalmente, esta delgada.

Después Samuel había pedido a su tío un caballo y dos mulas para que diéramos un paseo.
Los caballos aquí son muy pequeños, no sé porque y las mulas también.
 Joaquín y yo fuimos andando
Una de las mulas no estaba del todo desbravada y Samuel la dominaba bien, pero al intentar subirse Joaquín se puso de manos y lo tiro al suelo y además intento luego pisotearlo.
Afortunadamente Samuel estaba al quite y la detuvo y el asunto quedo  solo en magulladuras de uno o dos días.

Nos pusieron de comer pollo con patatas y col, muy rico, y tanta cantidad que tuvimos que pedirles que nos quitaran la mitad. El pollo era de campo y esa mañana estaba por allí corriendo por la casa, y estaba buenísimo no el plástico que tomamos nosotros.

Charlamos un rato y Samuel aprovecho para decirle a su madre que se venía a granada. Todavía no había podido decírselo porque la única forma de comunicarse es llamar a la vecina de su cuñada y que esta que vive a más de una hora o dos andando, se lo diga a su madre.


Nos hicimos fotos y nos volvimos para que no se nos hiciera tarde.

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