jueves, 7 de agosto de 2014

Casa de Samuel. Empezamos

El sábado decidimos que el domingo iríamos a la casa de Samuel que esta al sur, también cerca de la frontera con El Salvador, y también en territorio lenca.
Esta vez nos dejaron un coche que, como todos, es un 4x4 con maletero descubierto (paila). Quedamos en salir a las 6, pero entre levantarse, recoger el coche y cargarlo, salimos a las 6:30.
Salimos hacia el sur de Tegus. Y saliendo hacia el sur no hay colonias de pobreza, al menos no tantas por esa carretera y casi enseguida estas en el campo. Lo cual quiere decir que muy pronto es todo más seguro.

Nos dieron un vale para llenar el coche de gasolina y así lo hicimos en la gasolinera. En todas las gasolinera hay un señor (el guachymen) muy serio con rifle, en otras más de uno. Y lo curioso es que te acostumbras y seguro que en España los echaremos de menos. Aunque mucha seguridad no proporcionan.

Y seguimos camino.

Como había obras en el camino nos pararon y cuando íbamos a salir de nuevo, los operarios nos dijeron que el coche echaba humo.
Nos bajamos y vimos que era cierto y que parecía que se estaba quemando el aceite que caía de algun sitio desconocido.
Seguimos para encontrar un garaje o al menos una llantera donde poder repararlo, pero no dimos con ninguno y el coche soltaba cada vez mas humo.
En una gasolinera compramos mas aceite y le echamos el bote entero. El gasolinero miro el coche y vio que se trataba de una brida suelta, pero no parecía que por allí pudiera salir aceite.
Total que mientras  desayunábamos llamaron a la grúa del seguro. Nos dio tiempo a desayunar (tacos, arroz, pollo, frijolitos y esas cosas, no penséis en cafelito y tostadas), y llegaron los chicos de la grúa que enseguida vieron la brida y el manguito.
Pero no tenían herramientas, así que Joaquín les dejo un destornillador que traía y con eso repararon la avería.

 La verdad es que parece que habíamos presentido el día, pues llevábamos varias cosas que nos resultaron necesarias.

O quizá no fuimos nosotros, porque parece que estamos siempre acompañados por ángeles de la guarda, aparte de Auxi y Samuel, de los que no se ven.

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