El sábado decidimos que el domingo iríamos a la
casa de Samuel que esta al sur, también cerca de la frontera con El Salvador, y
también en territorio lenca.
Esta vez nos dejaron un coche que, como todos, es
un 4x4 con maletero descubierto (paila). Quedamos en salir a las 6, pero entre
levantarse, recoger el coche y cargarlo, salimos a las 6:30.
Salimos hacia el sur de Tegus. Y saliendo hacia el
sur no hay colonias de pobreza, al menos no tantas por esa carretera y casi
enseguida estas en el campo. Lo cual quiere decir que muy pronto es todo más
seguro.
Nos dieron un vale para llenar el coche
de gasolina y así lo hicimos en la gasolinera. En todas las gasolinera hay
un señor (el guachymen) muy serio con rifle, en otras más de uno. Y lo
curioso es que te acostumbras y seguro que en España los echaremos de
menos. Aunque mucha seguridad no proporcionan.
Y seguimos camino.
Como había obras en el camino nos pararon y
cuando íbamos a salir de nuevo, los operarios nos dijeron que el coche echaba
humo.
Nos bajamos y vimos que era cierto y que parecía
que se estaba quemando el aceite que caía de algun sitio desconocido.
Seguimos para encontrar un garaje o al menos una
llantera donde poder repararlo, pero no dimos con ninguno y el coche
soltaba cada vez mas humo.
En una gasolinera compramos mas aceite y le echamos
el bote entero. El gasolinero miro el coche y vio que se trataba de una brida
suelta, pero no parecía que por allí pudiera salir aceite.
Total que mientras desayunábamos llamaron
a la grúa del seguro. Nos dio tiempo a desayunar (tacos, arroz, pollo,
frijolitos y esas cosas, no penséis en cafelito y tostadas), y llegaron
los chicos de la grúa que enseguida vieron la brida y el manguito.
Pero no tenían herramientas, así que Joaquín les
dejo un destornillador que traía y con eso repararon la avería.
La verdad
es que parece que habíamos presentido el día, pues llevábamos varias cosas
que nos resultaron necesarias.
O quizá no fuimos nosotros, porque parece que
estamos siempre acompañados por ángeles de la guarda, aparte de Auxi y Samuel,
de los que no se ven.
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