Los chiquillos de la escuelas son muy tiernos, (claro, como casi todos los niños, pero muy educaditos y dulces, y te saltan a dar abrazos nada más verte, y se te llenan los ojos de lágrimas).
Honduras debe ser un sitio muy hondo, porque uno puede pasar por éstas calles y no ver las maras, uno puede entrar a las escuelas y no imaginar lo pobres que son los chiquillos y uno puede ver los populorum y creer que es un centro "normal". En las escuelas, que son completamente gratuitas, las madres tienen un turno de limpieza o de cocina, de forma que el centro puede mantenerse limpio y dar de comer sin asumir más gastos. Los contenedores son imprescindibles para el día a día, porque dan de comer a muchos niños aquí cada día.
Hola guapos! Es espeluznante lo que comentáis de la "hondura" de la mirada. Y muy cierto. Como podemos pasar por este mundo sin rascar en lo que hay detrás de lo que se ve a golpe de ojo...
ResponderEliminarEnseñadnos cuanto podáis de lo que no se ve. Os mandamos un fuerte abrazo.
Cuidaos mucho. Abrazos. Jero